Una ensalada para llevar mejor la dieta del conejo

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HUGO Chávez –menudo pájaro– se transformó en pajarito cuando llegó al otro mundo y regresó a este para trinarle al oído a Nicolás Maduro. El presidente venezolano pensó que tenía don de lenguas y se lo demostró al mundo entero hablándole a unas vacas, a las que les pidió su apoyo para la Constituyente. Las vacas no le hicieron el menor caso –también es posible que no le entendieran– y no le votaron, pese a lo cual sacó adelante la Constituyente, máxima ilusión para un país que se muere de hambre. Tanta fame pasan los venezolanos que Maduro ha decidido acabar con ella por medio de la dieta del conejo y recomienda montar minigranjas con esos animales para el autoconsumo. Si habla con la concejala de Bienestar Vegetal, María García, biotopo pata negra, también puede montar huertos urbanos para acompañar el conejo con una ensalada.

Una ensalada para llevar mejor la dieta del conejo