Dos guiones “de ficción” para el caso “Cataluña”

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uando somos conscientes de lo que estamos viviendo, observamos con asiduidad, que hay como una cortina de niebla que difumina los argumentos y las explicaciones, no tenemos datos suficientes para conocer a fondo lo que ocurre. Así es una y otra vez. Siempre hay actos concretos ocultos, sin necesidad de que sea la CIA o el MI6 quien los provoque, muchos le llamamos “intrahistoria”, otros “datos reservados” o “secretos”. En el caso de las dictaduras, los actos, o acuerdos secretos superan a los publicados, en las democracias, es al revés, pero “haberlos hailos”.
Nos centramos ahora en el caso de Cataluña con la declaración de independencia y la proclamación de la república. Es imposible entender todo lo que ocurrió. Los catalanes son personas muy competentes, como cualquier otra. Quizá con una fijación secular que es “la independencia”. El momento actual ¿era el idóneo?, la forma de llevarlo a cabo ¿fue la acertada?. Ni una, ni la otra respuesta pueden ser afirmativas, no hicieron las campañas de propaganda adecuadas para atraerse más “socios al club”, y la brecha era grande y cuantiosa. El contexto político era lo que más animaba a abandonar la casa paterna, cansados de unos padre viejos, involucionistas, anclados en el conservadurismo, y con una evidente tendencia a recuperar y explicar las situaciones con recuerdos del franquismo, insoportable, sin la menor duda. Si hacemos un paralelismo con una familia lo sentiremos más próximo, de cinco hijos dos son rompedores, valientes, arriesgados, trotamundos, los padres tratan de someterlos a las formas y maneras de los otros tres, más tranquilos, se dejan querer, no les importa que los padres los dominen y les marquen las líneas a seguir, mientras puedan vivir a consta de los viejos, aguantan lo que sea. ¿Qué solución tienen los dos hermanos innovadores?, arrancar y marcharse. Reacción de los padres :“si te mueves te rompo una pierna, y vas a morir de asco y de hambre”. Ni uno, ni el otro.
Han perdido los dos bandos, los catalanes porque sienten el miedo impuesto de que se irán las empresas y se morirán de asco y de hambre, y el Gobierno, porque no “pudo romperles las piernas”. No han ido más lejos porque el eco internacional era negativo, en el siglo XXI no se puede retener por la fuerza al que quiere cambiar su forma de vida, y menos golpearlos, y meterlos en la cárcel. Si ellos son pacíficos, si dicen que un solo hombre vale tanto como sus ideas, ¡¡por favor!! eso es maravilloso, los impulsores del cambio han valorado más a un solo hombre que a miles juntos, además, ni después de ser vapuleados, han pensado lo contrario o han hablado de ejércitos. Ahora piensen si las fuerzas de seguridad (?) enviadas por el Gobierno llegan a matar a una persona, sólo a una, esa moriría a causa de la ideología españolista, representada en unas leyes obsoletas, en el futuro así se explicaría. Pero no basta con no matarla, tampoco puede perder un ojo o romper el cráneo. Ya no, estamos en el siglo XXI, piensen, hay que emplear otros medios para convencer a la gente, campañas de debate, cambiar la constitución o elaborar otra, no pasa nada, no se van al infierno por eso, el Dios de verdad tiene una amplitud de miras que desconocemos, aherrojados en cuatro paparruchas que no salieron de la boca de ese Dios. 
Puigdemont se fue al extranjero, sí, pero no huyó, lo tenía pensado; no es un traidor, busca apoyos, en la cárcel se quedan quietos como ratas en la trampa. Nos faltan datos. No sabemos todo .El Gobierno se empeña en controlar las cuentas, ¿saben por qué? Por descubrir si hay algún apoyo exterior como suele ocurrir cuando hay un golpe de Estado, fíjense lo que pagó Juan March en 1936 y lo que se dijo que había pagado en 1940 y no era de él el dinero para comprar a los militares sino que provenían del Reino Unido. 
Tenemos pues dos guiones de ficción y no ficción, para explicar lo que ha ocurrido en Cataluña. Uno, parte de que hay “alguien” que les animó a seguir adelante, prometiéndoles ayuda de dinero y social para que todo saliese bien, pero ese “alguien” exigió a cambio que todos los formantes del nuevo poder dieran libertad sin limitación alguna a la entrada de (por ejemplo) Kazajistán. No se pueden cumplir las `promesas, luego se quedan colgados sin ayuda alguna. 
El otro guión es más sofisticado. Infiltrados en la CUP
 

Dos guiones “de ficción” para el caso “Cataluña”