La pólvora del Rey

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De aquellos polvos han venido estos lodos. Lo que ha ocurrido estos días en Barcelona es la prueba de fuego de que un asunto mal gestionado por un político sobre un tema conflictivo, al final se vuelve contra todos y los “paganini” somos los de siempre: los ciudadanos... Muchos criticamos que el anterior Consistorio pagara al propietario de un local “okupado” un alquiler de ¡nada menos!, 5.500 euros mensuales para así quitarse un marrón. Ada Colau se ha encontrado con esa herencia envenenada y ha acertado suspendiendo la irregular subvención del equipo de Trías. El contrato de alquiler explicitaba que el local estaba ocupado y que el acuerdo realiza “ante la previsión de que el lanzamiento de los ocupantes ocasionará disturbios”. También estipulaba que el Ayuntamiento se hacía cargo, además del alquiler, de todos los gastos del local: IBI (más de 3.000 euros anuales), tasa de basura, derramas de la comunidad (132,35 al mes), e incluso desperfectos si los hubiera. Por si fuera poco corrían a cargo del consistorio “el consumo de todos los suministros que se midan por contador”, además de cualquier reparación. .
Sea como fuere los disturbios han convertido a las estrechas calles de Gracia en un polvorín que ha dejado 33 heridos entre agentes y manifestantes e importantes destrozos, por no hablar de la polémica desatada entre los vecinos a favor o en contra del desalojo. Eso de puertas adentro, porque de cara al exterior en lo que se refiere a la imagen de la ciudad lo que faltaba era el mensaje que el Departamento de Estado de EEUU ha enviado a sus ciudadanos, a los que les pide evitar el barrio de Gràcia debido al “enfrentamiento” entre manifestantes y policía. De esta manera la Ciudad Condal, en opinión de los yankis se sitúa al nivel de países con una situación política inestable como Brasil. Está claro que esa consideración es una barbaridad pero ¡lo que faltaba para el duro!

La pólvora del Rey