Un amor de los que es raro que no maten

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Ray Weatherall es un británico que está enterito, pero al que deberían faltarle más partes de su cuerpo que a Millán Astray. Ha sobrevivido al impacto de una bala disparada con un fusil de francotirador, a un envenenamiento con pastillas para dormir e insulina y a la explosión del calentador de la piscina donde se bañaba. Todas las acciones fueron planeadas por su mujer y su amante. Ella fue condenada a 17 años de cárcel y Ray viaja todos los meses 350 kilómetros para visitarla en la prisión. La mujer le entregó en su último encuentro una postal donde escribió: “Te amo más que nunca”. Qué raro que no fuese una postal bomba.

Un amor de los que es raro que no maten