Lluvia de golpes en Cataluña

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LA costumbre tan arraigada en el alma galaica de dar el poder enxebre a los peperos tiene como consecuencia que la expresión “Gobierno amigo” quede restringida a las etapas en las que las gaviotas anidan en la Moncloa. Los catalanes se toman las votaciones de otra forma. Les gusta acudir a las urnas cada poco tiempo y sobre todo acercarse a ellas para depositar una papeleta que sea ilegal. Las performances son espectaculares, pues incluyen, por ejemplo, chimpos sobre los coches de la Guardia Civil, actividad que el Gobierno de la República estudia elevar a la categoría de deporte autóctono. Los espectadores se desbocan y los pastrores del rebaño aprovechan su excitación para montar una cosa que denominan procés, cuyas consecuencias son imprevisibles. Estos días se ha descubierto una nueva: provocar liortas, como haría un promotor de boxeo. El PDeCAT no deja de lanzarle trompazos a ERC por “abrazar tesis convergentes” y abandonar el independentismo. ¡Qué aburrimiento!

Lluvia de golpes en Cataluña