La inercia tiene un límite

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Está claro que el que no se consuela es porque no quiere. Se acaba de publicar el último CIS y aunque su valor es limitado, ya que se elaboró unos días después de las elecciones, ya han salido algunos apuntándose medallas. El que más el PSOE, que sube unas décimas y ya piensa, no se entera, que si hay otras elecciones pueden dar la sorpresa. Es obvio que Sánchez está en la inopia. No entiende que tiene 85 escaños, que no será oposición sin gobierno y que unas terceras elecciones son un desastre para el país y para el PSOE. Cada día se lo dicen más personas, pero cómo le dice mi compañero José Alejandro Vara: “¿Qué parte del verbo perder no ha entendido?”. Este mantra de que si apoyas o te abstienes en la investidura es un cheque en blanco a Rajoy no cuela. Cualquier observador honesto sabe que procurar una investidura al que ha ganado las elecciones es arrancar y para cambiar sus políticas e intentar aplicar cuantas más de las tuyas mejor, se puede hacer desde una oposición dura, crítica y responsable. Algo de esto también le pasa a Ciudadanos. 
El caso es que haya gobierno en agosto o en septiembre, la economía va a sufrir. Ya lo ha dicho Moody’s, pero también lo está marcando la peor evolución de las inversiones, indicador de que las cosas no pueden seguir así. Ahora, el gobierno ha cerrado el presupuesto de 2016, así que no se hará ningún gasto que no estuviera previsto. Y me parece bien. Ya hemos conseguido sortear una multa de nuestros socios y no parece conveniente caer en la tentación de ofrecer más gasto. Más bien al contrario.

La inercia tiene un límite