Paula Vázquez vive a ratos una vida que no es real

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CADA día se parece menos a la chica que salió de Ferrol camino de Madrid, pero ella insiste en que sigue siendo Paula Vázquez. Profesionalmente creció y creció –¡y mira que ya es alta!–, pero pasó una temporada convertida en un jarrón chino al que Atresmedia no sacaba partido, porque, según una desgarradora confesión hecha por ella misma, es una cadena dada a la misoginia y ahora recupera el lustre Movistar +. Esa marginación la ha podemizado –igual cree que el Pablo Iglesias morado es el Pablo Iglesias de su pueblo– y se declara una hooligan de él y de Irene Montero. En otra confesión –más sobrecogedora que desgarradora– asegura que también es hoolingan del porno online, del que es una ávida consumidora, pero matiza que hay que explicar a la gente que el porno no representa la vida real. Vamos, que a ratos su vida es ficticia.

Paula Vázquez vive a ratos una vida que no es real