PÁNICO EN HALLOWEEN

|

Cuando surge una tragedia como la acontecida en la fiesta anunciada “para pasar miedo”, en el Madrid Arena, uno se pone a temblar, por lo allí sucedido. Ahora se investigan las causas que motivaron el siniestro. Se habla de una bengala o de unos petardos que hicieron cundir el pánico, provocando la estampida con los fatídicos resultados.

De momento, todo son conjeturas enredadas en realidades. Parece ser que la empresa organizadora tenía todo en orden con los requisitos legales y técnicos necesarios para celebrar un evento de estas características. Se especuló inicialmente con un exceso de aforo que la empresa niega, aunque algunos asistentes insisten en duplicarla y denuncian puertas de emergencia cerradas, asistencia de menores a la fiesta, que la gente fumaba… Todo se está investigando y en compás de espera. Además de lamentar las muertes de la chicas, vuelan los rumores .

El caso es que uno o más “irresponsables” para dar mayor “espectacularidad” a la diversión, se colaron con petardos y bengalas –incluso de alguien “aventuró” que fue un miembro de la seguridad para dispersar la aglomeración en el “túnel de la muerte”–. No lo sé, no estaba allí. Como testigo directo de infinidad de conciertos multitudinarios con muchos miles de personas más, he vivido situaciones “problemáticas”, difíciles, muchas provocadas por avalanchas histéricas, difíciles de controlar, con jóvenes aplastados contra la vallas de seguridad e irresponsables haciendo caso omiso a las indicaciones de seguridad. A lo mejor es pedir demasiado, pero, con algo más de sensatez por parte de toda la sociedad, los riesgos que siempre existen, aunque todo esté “controlado”, serían menores. La solución es, de entrada, la “prevención” y medidas de seguridad.

Tampoco estaría de más un cartel que pusiera: “Se prohíbe la entrada a los irresponsables”. Y en todo caso, que los más responsables den ejemplo y no secunden, ni “rían”, las imprudencias de los amigos (as). Lo escrito no pretende ser un “sermón”, aunque quisiera terminar con la esperanza de un “Así sea”.

PÁNICO EN HALLOWEEN