EFECTO DOMINÓ

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Poco a poco, la homeopatía va siendo expulsada de las universidades españolas, dónde nunca debía haber estado. La Universidad de Barcelona acaba de suspender su Máster de Medicina Homeopática, que impartían desde el 2004. La falta de evidencia científica que sustente la homeopatía, la creciente controversia científica que genera y un informe oral de su Facultad de Medicina han sido los motivos para la supresión del Master. La primera en suspender un máster de estos fue en 2009 la Universidad de Sevilla. Más tarde, en 2013, la Universidad de Córdoba canceló su Curso Intensivo de Homeopatía Veterinaria y en 2014 la Universidad de Zaragoza eliminó de su oferta lectiva la Cátedra Boiron de investigación, docencia y divulgación de la homeopatía. Ahora mismo en España sólo quedan el Programa Modular de Homeopatía, Fitoterapia y Nutrición de la UNED y el Máster en Medicina Naturista, Acupuntura y Homeopatía de la Universidad de Valencia. De este último, hace un par de años, la Facultad de Medicina de Valencia anunciaba que no tenían vinculación oficial con él.
Un pequeño efecto dominó, cuya última pieza por el momento ha sido la cancelación por parte del Colegio de Médicos de Barcelona de sus cursos de homeopatía, que se celebraban desde hacía trece años. En este caso la supresión se ha justificado porque no podían ofrecer formación en especialidades cuya efectividad científica no esté demostrada. Sin embargo, el mismo Colegio ha decidido mantener la sección de colegiados homeopáticos. El motivo aducido es que la homeopatía cuenta con 200 años de praxis en Europa y está arraigada en la sociedad. Un argumento muy curioso y que, llevándolo al absurdo, justificaría también una sección de colegiados curanderos. Su praxis supera con creces los 200 años y también están muy arraigados en la sociedad.
El caso es que en España, según un reciente informe, uno de cada tres personas ha utilizado en alguna ocasión productos homeopáticos. Los datos de 2011 hablan de un mercado que mueve 60 millones de euros. Y un estudio del CIS nos dice que alrededor del 13% de los españoles prefiere las medicinas alternativas, aquellas que está fuera del sistema sanitario por no haber probado su utilidad. La lucha contra la incultura científica es necesaria para desenmascarar poco a poco a estas pseudociencias y sacarlas de nuestras universidades es un importante paso adelante.
 

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