DE PASTILLAS Y CHAMANES

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La esperanza de vida al nacer es una estimación del promedio de años que viviría un grupo de personas nacidas el mismo año si los movimientos en la tasa de mortalidad de la región se mantuvieran constantes. Es uno de los indicadores de la calidad de vida más comunes, aunque resulta difícil de medir. Aun así sabemos por ejemplo que la esperanza de vida en la Grecia clásica era de 28 años, en la Gran Bretaña de la Edad Media de 30, 40 años a principios del siglo XIX y a comienzos del XX tenemos una cifra de 65 años. Hoy en día la esperanza en Europa es de 78,4 años. Un cambio significativo que se ha producido en tan solo un par de siglos.
¿Qué es lo que cambió en ese tiempo? Quizás uno de los factores determinantes en el incremento de la esperanza de vida haya sido sin duda el progreso de la ciencia médica. Es a partir precisamente del siglo XIX cuando los avances en la Medicina han permitido que el ser humano hiciera frente, con algunas posibilidades de éxito, a dolencias y enfermedades que hasta entonces eran una condena de muerte. Aun así cada vez nos damos cuenta de que son muchas las cosas que no sabemos como funcionan. Pero sin duda nuestro conocimiento es inmensamente superior y mejor al que pueda tener el brujo de cualquier tribu perdida en el corazón del Amazonas. Se preguntarán a que viene ahora esta disquisición. Está motivada por el discurso de agradecimiento de Patxi Uriz Domezain en la pasada gala de los Goya. Su documental “Hijos de la Tierra” había sido seleccionado como Mejor Cortometraje Documental. Y en sus dos minutos de gloria no dudo en hacer una apología del chamanismo y de los druidas que poco sentido tenía en una gala de este tipo. Para acabar, no dudo en proclamar de forma lapidaria un consejo: “Menos pastillas y más paseos por el bosque”.
El señor Uriz Domezain será un gran cineasta, no lo dudo. Lo que si pongo en duda son sus conocimientos médicos. Y aprovechar la tribuna que ofrece un acto de la relevancia de los Goya para lanzar proclamas de este tipo me parece algo temerario. La gente debe seguir sobre temas de salud los consejos de personas realmente expertas. 
Y esas pastillas, contra las que nos pretende hacernos rebelar, son las que nos permiten, por lo general, vivir más sanos, más tiempo y disfrutar de la vida. Algo que esos remedios milenarios que pregona como milagrosos no fueron capaces de hacer en el pasado. 
 

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