MÁS QUE BACHES

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La protesta de los vecinos de San Xoán sobre el más que lamentable estado de algunas de sus calles está sobradamente justificada. Los criterios que se abordan sobre la reparación de viales por parte del Concello no pueden satisfacer a todo el mundo, pero mucho menos a quien casi ve imposible bajar de la acera o a quien no le queda más remedio que sortear socavones imposibles con su coche. El establecimiento de prioridades roza en ocasiones lo incomprensible, como cuando se abordaron determinados arreglos en detrimento de vías cuyo tránsito y uso peatonal es mucho más fluido y constante. Para el ciudadano medio, la sensación sigue siendo la de que nunca se termina y que, cuando se hace, los problemas empiezan por otro lado. Hay necesidades en toda la ciudad, pero unas corren más prisa que otras. Sobre esto no cabe tomar nota, sino atajar por lo sano.

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