Hacia la censura

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El Gobierno de coalición entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tolera mal las críticas. Prefiere la mansedumbre y la entrega de las televisiones afines -la pública y algunas privadas- que el legítimo ejercicio de escrutinio y señalamiento de las carencias en la gestión o las mentiras en las actuaciones del Ejecutivo.

No les gusta que la prensa libre cumpla su tarea de fiscalización de las actuaciones de ministros y ministras. Por eso han dado un paso más en el proyecto global de ingeniería social en el que andan metidos. La última perla -que ya está en el BOE- anuncia la creación de un “comité contra la desinfomación” que estará presidido por el ciudadano Iván Redondo, jefe del gabinete del Presidente del Gobierno. Toda una garantía de neutralidad como se puede apreciar a simple vista.

La idea viene de atrás. En la pasada primavera, durante los primeros días de la pandemia, el Ejecutivo ya mostró sus intenciones por boca de un general de la Guardia Civil al que toda España le escucho decir que habían recibido el encargo de “monitorizar” las críticas al Gobierno que circulaban por las redes sociales por la mala gestión de la pandemia. El estupor y las críticas que desató semejante intervención parece que aconsejó aplazar la cosa pero ahora vemos que no abandonaron la idea.

El asunto es muy serio porque este tipo de iniciativas sabemos que destilan un aire que los españoles que tenemos ya una edad conocemos bien: censura, el instrumento del que se valió la dictadura franquista para retrasar la agonía del régimen .

La libertad de información es uno de los pilares básicos del Estado democrático (Art. 20 de la Constitución). Sin prensa libre ,no hay democracia. Y la mejor ley de Prensa es la que no existe. Ante cualquier falsedad o calumnia aparecida en los medios están los tribunales.
Los medios cumplen con su función haciendo bueno aquel lema de la profesión que asegura que noticia es publicar aquello que alguien está intentando ocultar. Los medios de comunicación no están para derribar gobiernos pero tampoco para disimular u ocultar sus errores y miserias.

Decía Indro Montanelli que los medios públicos son el botín del partido que gana las elecciones. Parece que a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias, quien, por cierto, se dio a conocer en política diciendo que antes que un ministerio prefería el control de un telediario, controlar los medios públicos -RTVE- les parece poco y aspiran a controlarlos todos. Por ese camino, vamos mal.  

Hacia la censura