Unas calles sospechosas

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CARLES Mulet es un senador de Compromís –una especie de Podemos de la tierra de las flores, de la luz y del amor– que se ha embarcado en el cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica, no es mala cosa, y presta especial atención a las calles diseminadas por los pueblos de España en cuyo rótulo aparecen las palabras “José Antonio”. Algunas veces ha acertado en sus reclamaciones, pero en otras se ha llevado unos revolcones tremendos. Por ejemplo, en el municipio almeriense de Tijola le respondieron que se bautizó una avenida con ese nombre en homenaje al propietario de la única gasolinera de la localidad; en Alpujarra de la Sierra (Granada) le contestaron que se trata de José Antonio Bravo, un médico local, y Rionegro del Puente (Zamora) le explicaron que no tiene connotación franquista alguna y añadieron en plan de guasa que si algún día deciden rebautizar la vía tendrán muy en cuenta el nombre del senador. ¡Tanto trabajo y qué pocos resultados! Tendrá que escarbar por otro lado.

Unas calles sospechosas