La misma película

|

Hace décadas, cuando Forges llamaba al actual partido en el poder “afabanda popular” y ponía letra a lo de “tengo una cuenta en Suiza, pues ser patriota no es sinónimo de idiota” unas conversaciones telefónicas ponían en evidencia al tesorero de ese grupo relacionándolo con un feo asunto de “acarreo de dinero”.

¿Recuerdan el caso? Investigan a un edil de Valencia por presunto tráfico de drogas y se encuentran con unas conversaciones sobre negocios fraudulentos de carácter inmobiliario, cuyos beneficios iban destinados a financiar al Partido Popular. El juez Manglano ordenó el ingreso en la cárcel, entre otros, del tesorero del PP, Rosendo Naseiro, y el director general de Dragados. Conviene recordar que el dúo Sanchís y Naseiro, implicado en el caso, llegó de la mano de Manuel Fraga y ya estaba en el PP el señor Rajoy

Llegó el asunto al Supremo: se invalidan las escuchas telefónicas: todos absueltos y el entonces juez estrella, estrellado. En el partido Gallardón abre una investigación y se reparten faltas leves y menos graves.

Años después otro asunto parecido dio origen al caso Gurtel y ya conocen el final: el juez instructor, que denunciaba precisamente la financiación irregular de esa partida agrupada en partido, es el único que pasó por el banquillo.

Denuncia “El Mundo” (que no es “Pradva”, precisamente) que durante veinte años Luis Bárcenas pagaba en “B” (dinero negro, procedente de comisiones de constructores y otros emprendedores) entre cinco y quince mil euros al mes a gentes del PP.

Si usted hace cuentas el asunto se remonta la época de Álvarez-Cascos y Fraga; sigue con Aznar y acaba –eso jura ella– cuando llega mano-tijeras De Cospedal. Parece curioso que, durante todo ese tiempo quien estaba allí era Mariano y, provisionalmente en la tesorería estuvo Romay Beccaría.

Fraga dijo un día que Crespo, encausado y hasta hace poco en la cárcel, era el hombre del “Bigotes” en Galicia, había hecho “cosas feas” ¿Meterse el dedo en la nariz? ¿Aparcar sobre la acera?

En este caso ni Feijóo, que era el delfín y gran jefe de obras que son amores, ni Negreira, que mandaba en los puertos, recuerdan a Crespo, que, además de encargarse de los fastos del partido, iba por la Junta de Obras del Puerto cobrando una pasta. En el partido van a buscar otra vez entre los papeles (¿del despacho de Génova?) y el fiscal espera sentado. La policía cree que la red Naseiro sigue operando en el PP hasta 2009. ¿Vuelve la misma película? ¡Que tropa, que país!

La misma película