La lluvia sustituye al rayo purificador

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HAY quienes aseguran que la lluvia son lágrimas de los angelitos. Otros, más descreídos, consideran que su origen está en la incontinencia mingitoria de la corte celestial. Santiago Pemán, histórico hombre del tiempo de la telegaita, sabe que se trata de un fenómeno meteorológico. Pues tampoco es exactamente así; al menos en la ciudad rusa de Tver. Un grupo de sacerdotes, entre los que había un obispo, la sobrevolaron en un avión, desde el que vertieron ochenta litros de agua bendita para protegerla del alcohol y la lujuria. Menos mal que no recurrieron al rayo purificador. FOTO: uno de los clérigos, a punto de desencadenar el chubasco 

La lluvia sustituye al rayo purificador