LOS NIÑOS DE XAI-XAI

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Xai-Xai es un distrito de la provincia de Gaza en la región meridional de Mozambique, ribereña del océano Índico, que tiene una playa que lleva el mismo nombre, destino turístico para numerosos visitantes atraídos por el arrecife de coral que corre paralelo a la costa.
Circula por la red un vídeo –www.dejateayudar.org– titulado “sonreid” protagonizado por los niños de “A Praia de Xai-Xai” integrados en la Fundación Khanimambo, que desde su pobreza se dirigen a los españoles para “ayudarnos” con el regalo de su amplia y generosa sonrisa.
Tan atractivo como verlos jugar a las canicas en el recreo del cole o verlos corretear por aquel paisaje de ensueño es lo que dicen Elton, Felismina y Rodrigues, los tres niños que aparecen en pantalla protagonizando la presentación y pronunciando un “parlamento” sencillo, pero deliciosamente irónico.
Tras el saludo inicial, nos sorprenden diciendo que los niños de Praia Xai-Xai “estamos aquí para ayudarte” y, aunque dicen que “no sabemos muy bien cómo es la vida en España”, sí que conocen algo de nuestras vidas. “Nos han dicho, apuntan, que trabajáis muchas horas y que tenéis una cosa que se llama estrés... que hace que se os ponga el pelo blanco, y que os cuesta sonreír. También nos han contado que pagáis mucho dinero y durante muchos años por tener una casa, que debe ser como un castillo, ¿no? Y que os enfadáis cuando no os abrocha los pantalones del verano pasado. O cuando sale un móvil nuevo y no os lo podéis comprar... Aquí no tenemos ninguno de esos problemas”, señalan.
Intuyen que no somos felices pese a esa vorágine consumista en la que estamos inmersos, que ellos detectan. Por eso, dicen, “queremos ayudaros y hemos decidido apadrinaros”. Y prometen enviarnos sus “donativos de felicidad... nuestros dibujos, una carta o una manualidad para que seáis un poco más felices. Y así sentirnos los padrinos más felices del mundo. Nos encanta hacerlo, concluyen, y nos cuesta muy poco”.
Así nos ven, como personas un poco frívolas y seguramente tienen razón pensando en la España acomodada que ellos describen, entregada a la vorágine del consumo que tiene su máxima expresión en estas fiestas, aunque seguramente desconocen que en la España real hay muchas personas que tienen necesidades como ellos.
La sonrisa generosa de un niño es lo más grandioso del mundo y esta de los niños de Xai-Xai desde las entrañas de la África pobre contagia alegría. Vale la pena dejarse ayudar por ellos. Feliz Navidad.

LOS NIÑOS DE XAI-XAI