Falta transparencia

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En tiempos de pactos lo útil y lo honesto sería el destierro de los acuerdos cocinados a espaldas de los electores. La insistencia de Iglesias en mantener conversaciones “discretas” con Sánchez desmiente su discurso de antaño cuando reclamaba luz y taquígrafos para lo que concierne a los asuntos públicos. Si lo discreto llevado al límite se aleja del ideal de transparencia que debería caracterizar la vida pública ¡qué decir cuando los pactos se firman en secreto!

No es el mejor arranque para una nueva legislatura. El título que acredita a los políticos para decidir sobre cuestiones que afectan a nuestras vidas es el de servidores públicos. En democracia no hay dueños de la finca porque la finca, España, es de todos. Por esa razón cuanto nos concierne debe ser conocido por todos. Vale que los partidos durante la campaña prometan y se comprometan a hacer cosas que después no pueden llevar a cabo; pero no es de recibo que por obra de la aritmética postelectoral lleguen a acuerdos con otros partidos y el resultado sea la desnaturalización del compromiso electoral. De ahí la importancia de conocer la marcha de las negociaciones. Para tomar nota del proceder de unos y de otros y guardarlo en la memoria. Es probable que tal y como vamos conociendo Iglesias no consiga que Sánchez le nombre ministro. Tampoco sabemos qué debemos entender cuando unos hablan de un futuro Gobierno de “cooperación” y otros insisten en que negocian una coalición.

La incertidumbre rodea esas negociaciones. ¿Qué beneficio obtiene quien cultiva el secreto que abre la puerta a todo tipo de conjeturas? Poco o ninguno. La falta de transparencia provoca un estado de tensión innecesario. Pactar con los programas electorales a la vista de todos debería ser lo habitual. Aún en tiempos en los que Maquiavelo tiene más seguidores que Montaigne y ya se sabe que el maquiavelismo autoriza a mentir o traicionar la palabra dada en nombre del interés que se considera el bien supremo, en este caso: la preservación del poder o en el caso de las minorías la salvaguarda de sus intereses.

Falta transparencia