LA FRASE

|

Hay una frase que refleja fielmente lo que está sucediendo en nuestro país. Se trata de una expresión apropiadísima. Incluso diría que fue creada por el saber popular para describir la conducta de la izquierda española en los últimos años. A estas alturas se estarán preguntando ustedes a qué locución me estoy refiriendo. Paciencia, que la diré. Siempre digo lo que prometo.

En una nación con cinco millones trescientos mil parados; unas cuentas públicas vacías y completamente endeudadas como consecuencia de unas políticas derrochadoras e irresponsables por parte del Partido Socialista; una Seguridad Social en números rojos, una sanidad pública al límite de su esfuerzo; con más de mil autónomos que cierran sus negocios al día; una parálisis en el consumo como consecuencia de la limitación del crédito; en definitiva, después de siete años de gobiernos del PSOE, resulta que ahora la reforma laboral del Gobierno de Rajoy es el enemigo público número uno de los trabajadores y la causa de la crisis.

El Gobierno está aplicando el mandato reformista que ha salido de las urnas

 

Resulta intelectualmente insostenible que los que causaron este estropicio, ahora se pongan en primera línea de la pancarta en las manifestaciones. Hay que tener la cara muy dura para acudir a una manifestación siendo exministro de Trabajo de Zapatero, como ocurrió en Madrid la semana pasada. Y qué decir de esos sindicatos cómplices con los socialistas que han estado callados durante siete años, y ahora salen a la calle cuando apenas llevamos sesenta días con Mariano Rajoy.

El Gobierno está aplicando el mandato reformista que ha salido de las urnas. Hace tres meses, los españoles votaron para que se hiciesen reformas en el país, también laborales, porque así no podíamos continuar. Y quisieron que esas reformas las dirigiera el Partido Popular y no otros; en el Estado, en la mayoría de las comunidades autónomas y en los principales ayuntamientos de la nación. La diferencia es que los votantes del PP no salen a la calle; se limitan a pensar y a votar. Respetemos su decisión. Lo dicho, ahora toca la frase, “Los conejos disparan a las escopetas”.

LA FRASE