FALTA DE INFORMACIÓN

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En el mes de julio del año pasado, el Gobierno de entonces y el gobernador del Banco de España “celebraban” eufóricos que la banca española –incluida Bankia– había superado con éxito las pruebas de resistencia, los famosos “stress test” que solo suspendían cinco entidades, cuatro cajas y un banco.

La semana pasada, diez meses después de aquel examen, el Gobierno detectó irregularidades contables en Bankia que le llevaron a intervenirla y, al final, nacionalizar la cuarta entidad bancaria del país y acometer la cuarta reforma financiera, que en Europa califican de corta y tardía.

De la caída de Bankia, que tiene muchos responsables, se pueden extraer varias conclusiones y seguramente la más grave es la desconfianza que generó sobre el sistema financiero español.

Primero en Europa en donde la banca –y la marca España– acaba de sufrir un gran deterioro hasta tal punto que ya no se fían de los informes del Banco de España y exigen valoraciones independientes de los balances de nuestras entidades financieras.

Esa desconfianza se extiende también por el país entre los clientes tradicionales de la banca que ya no saben a qué entidad confiar sus ahorros porque, dicho en román paladino, casi todas están pringadas y casi todas mienten manipulando sus balances con la contabilización desmesurada de los activos inmobiliarios.

Pero la gente no solo está desconcertada por el caso Bankia o por la banca en general, sino por todo lo que ocurre en el país, que no levanta cabeza y vuelve a estar al borde del rescate. El mismo día que el Consejo de Ministros aprobaba la reforma financiera, la Comisión Europea informaba que no se alcanzará el objetivo de control del déficit ni este año ni el que viene y anticipaba una recesión muy dura, con aumento del paro en 2013. Dos días antes, Nouriel Rubini decía que España necesitará un rescate y no descarta que salga del euro, cuyo fin vaticina el Nobel de Economía Paul Krugman.

¿Qué está pasando para que todo vaya a peor? ¿Para qué sirven tantas reformas y recortes? Pocas veces estuvo el país tan hundido anímicamente y tan falto de liderazgo. Por eso, si hay alguien ahí, si queda algún dirigente político responsable en el Gobierno, por favor, que informe y tranquilice a los ciudadanos, cada día más sorprendidos, asustados e indignados con la sucesión de los acontecimientos que no son más que crónicas negras con noticias negativas.

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