Audaz

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erminando de leer el magnífico libro del almirante Juan Rodríguez Garat, saltó la noticia de que el gobierno había decidido enviar al BAM “Audaz” para traer a España a 15 migrantes que fueron recogidos por el remolcador de la ONG Open Arms.
Es evidente, y en su obra “Manual del Usuario de la Armada Española” el almirante dice muy bien, que la Armada “es una herramienta de la sociedad [...] donde caben fuerzas expedicionarias  capaces de exportar estabilidad y proporcionar opciones para el control de crisis lejos de nuestras fronteras; donde caben unidades sofisticadas, capaces de prevalecer si llegase el combate sobre la mar [...] y donde caben, por último, unidades especializadas en el ámbito de la seguridad marítima y capaz de colaborar en todas las actividades adicionales que el Estado debe llevar a cabo sobre la mar”.
Admiro la vocación de servicio del almirante, y entiendo como militar que fui el espíritu de subordinación. Pero como actual contribuyente neto del Estado, no me parece bien que el gobierno de turno emplee a su antojo a la Armada para lavar su imagen ante la opinión pública. Y es que, en este caso concreto, hubiera bastado con enviar a uno de los remolcadores de altura de los que dispone Salvamento Marítimo para ello, lo que hubiera ahorrado al erario una considerable cantidad de dinero; es decir, hemos empleado una “herramienta” inadecuada y costosa para un asunto menor, por muy mediático que los gestores de las televisiones (seguramente por un oscuro interés) quieren que sea.
En lo que sí estoy de acuerdo con el gobierno en funciones es que el barco de Open Arms (por cierto, qué manía de utilizar el inglés para todo, ¿no se podría llamar “Con los brazos abiertos”?) no tiene autorización para rescatar a los migrantes. Lo que es indiscutible es que su actividad está, al menos, produciendo un efecto llamada.
Quizás deberíamos reflexionar sobre cuánto dinero pagaron aquellos pobres desgraciados a la mafia que opera en aquellas aguas por dejarles subir a una endeble embarcación que remolcan hasta un determinado punto de su trayecto final de destino, y lo que es más importante, sobre qué garantías les ofrecen aquellos traficantes de personas de que serán rescatados... ¿quizás por ello aquellos con el pasar de los días perdieron la paciencia al no poder desembarcar donde pensaban y casi protagonizan un motín? ¿quizás por ello algunos, sencillamente, saltaron por la borda para llegar a su destino? 
¿Por qué nadie, ni la propia ONG indaga o pregunta al respecto a los migrantes? Quizás, sólo quizás, conociendo el origen de problema se pudiera erradicar de raíz.
Lo que sí está claro en todo este asunto es la falta de una política clara y uniforme en la UE al respecto, y que en un mundo injusto como este, pierden siempre los mismos....quizás el máximo responsable de “Open Arms” debería de preguntarse ¿somos salvadores o explotadores? Yo me lo preguntaría, desde luego, y dejaría de perdonar la vida a los que pensamos diferente.

Audaz