Cambio de plan

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Es irrefutable que Rajoy endeudó al país, empobreció a muchos ciudadanos y favoreció a las rentas del capital y, ahora, Casado quiere hacernos olvidar las fantasías presupuestarias populares negadas por la realidad de los resultados, aderezadas con concesiones irrealizables por doquier con tal de sacar adelante el documento presupuestario.
Por eso, hay que tener valor para cuestionar, el PP, el acuerdo presupuestario del gobierno con Podemos, al que deberán unirse otras formaciones para lograr su aprobación definitiva.
Venimos de 10 años de crisis y la carga de la misma no recayó de manera igual sobre todos, algo a lo que se aplicó con ahínco el bueno de Rajoy. Su opción fue reducir salarios y pensiones, congelar la dependencia, aumentar copagos sanitarios, empobrecer el sistema educativo, disminuir la inversión pública en infraestructuras e investigación, olvidar las inversiones medioambientales, aumentar el IBI o subir la tributación al consumo para disminuir la del capital o financiar el desastre de las entidades financieras. No se cuestiona su legitimidad política por haberlo hecho aunque es discutible desde el punto de vista de la tradición social europea de postguerra y de la constitucional española.
Es hora de cambiar el rumbo para recuperar derechos sociales perdidos, dotarnos de otros nuevos y despejar el futuro de nuestros hijos. Por eso, me pregunto a quién le puede hacer daño que se pretenda revalorizar las pensiones, reducir copagos sanitarios, dotar de fondos al sector de la dependencia para cuidar de nuestros mayores, facilitar el acceso a la vivienda, escolarizar a los niños de 0 a 3 años para aliviar las rentas de los jóvenes, aumentar la becas de estudios, paliar la pobreza energética o invertir en la sostenibilidad medioambiental. 
Claro está que todo lo anterior tiene un coste que hay que financiar, y, ahora, le toca de arrimar el hombro a los que han salido fortalecidos de la crisis, es decir, a las grandes corporaciones, a las petroleras, al sector financiero y al tecnológico. Llevan de vacaciones fiscales unos lustros y hay que dar un alivio a las pymes, a los autónomos y al común de los ciudadanos. Es indecente la baja fiscalidad que soportan en comparación con los países de nuestro entorno, como les gusta decir. 
Hasta ahora, el acuerdo PSOE-Podemos permitió presentar a la Comisión Europea un Plan Presupuestario y el Escenario Macroeconómico, condición necesaria para llevar a las Cortes el documento definitivo a negociar con el resto de grupos. Queda mucho, pero el camino ya está iniciado.

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