Teatro de máscaras

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Con la obra “Soledades”, dos funciones con llenos en el Rosalía, la compañía Kulunka Teatro puso guinda de remate a una buena temporada dramática programada por el Concejo. Como coautores solidarios del espectáculo figuran unos maravillosos actores –José Dault, Garbiñe Insausti y Edu Cárcamo–; un imaginativo director, que lee en el rostro del aire –Iñaki Rikarte–; una artística diseñadora de máscaras –la citada Garbiñe–; expresiva música original y perfilado sonido –compositor Luis Miguel Cobo–; espléndida iluminación –firmada por Carlos Samaniego–, y, desde luego, brillantísima escenografía y vestuario a cargo de Ikerne Giménez. 
Teatro sorprendente. Electrizante. Embrujador. Mimos sobre un escenario dividido. Lateral derecho reproduce el salón de una casa normal, minuciosamente amueblada, y el izquierdo desemboca en un paseo marítimo arrabalero. Un argumento tópico. Repetido mil veces. La amargura de una pareja cuando pierde su compañía y la familia pretende “arregrarle” la vida si tener en cuenta sus deseos. Sin embargo, aunque aguarda en la estación el paso del último tren, espera contra toda esperanza, se arma de dignidad y acoraza por defender su territorio y libertad. Sonrisas, reflexiones, sucesos cotidianos que son pan de cada día.
Música. Efectos especiales. Chulada del moscardón que confluye con voces de la tele y graznido de gaviotas. Un conjunto de máscaras habladoras. Representación hecha con movimientos y gestos. El alarido de la pantomima. Clamor de silencios. Conversaciones mudas que conmueven y emocionan. Hasta los últimos recovecos del alma. Disfrutando hasta la beatitud el desafío escénico. Un mosaico de criaturas entrañables desfila ante nosotros. Dialogan, pasean, gesticulan, bailan y hacen acrobacias: viejo, esposa, hijo, nieta alcohólica, perito electricista, burgués, proxeneta y prostitutas de poca monta.

Teatro de máscaras