UN CICLISTA ATROPELLADO

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El fallo del TAS en relación con Alberto Contador es un auténtico atropello. Y que conste que me parece muy bien que se persiga al tramposo. El doping es un fraude en toda regla y una traición a los valores que incorpora el deporte, Sin embargo, la persecución del dopaje no puede ir en contra de lo que dicta el sentido común, ni tampoco vulnerar derechos fundamentales. Y es que se pongan como se pongan estos talibanes de la ética deportiva, el fin no justifica nunca los medios.

Lamentablemente el TAS no ha tenido esto en cuenta. Por un lado, se atenta contra la lógica. Las dosis de Clembuterol encontradas en el cuerpo de Contador son ridículas y por tanto, es imposible que el ciclista obtuviese ventaja competitiva alguna. Por otro, pese a que el Tribunal reconoce que no hubo consumo voluntario por parte del deportista, lo condenan sólo porque no acierta a explicar el origen de la sustancia encontrada en su organismo. Aquí no rige la presunción de inocencia.

Sea como fuere, el mal está en el origen. Los deportistas de élite aceptan someterse a una justicia paralela más rápida que la ordinaria, pero que no ofrece los mismos derechos y garantías. Se dice que de no ser así, la marcha de las competiciones correría serio peligro. Pero yo en un caso tan grave como el de Contador, iría de cabeza a la Justicia ordinaria. No hablamos de una tarjeta roja o un penalti. Hablamos de algo más serio. Del respeto por los derechos fundamentales que toda persona tiene y de su honorabilidad.

UN CICLISTA ATROPELLADO