Un país con goteras

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Firme el ademán, los voceros gubernamentales y sus terminales mediáticas, aguantan el chaparrón de las críticas con el paraguas del “y tú más” o metiendo su basura –ordenadores, agendas, etc.– debajo de la alfombra de Génova. Pero aparecen las goteras. Y no solo las del Parlamento sino las que convierten el país en una torrentera ahogando a miles de ciudadanos.
Ya les hablé del mapa de la vergüenza que denuncia la malnutrición infantil de nuestros niños y conviene recordar que, según datos oficiales, la población entre 50 y 65 años está condenada a no integrarse más al mercado laboral. Y, mientras, los jóvenes emigran o se colocan con unos salarios de mierda que, de media, se cifran en 400 euros. Niños con hambre, adultos sin empleo, jóvenes mini-job y se desploma el techo del Congreso.
Además el partido que sustenta al Gobierno, en otro de sus vuelos, espanta cualquier posibilidad de investigación en sede parlamentaria y sus jerarcas blinda a Mariano ante los representantes de la ciudadanía y, en definitiva, frente a los españoles…
Su imitador, Feij009, el campeón, no explica el asunto de Dobarro y su relación con el Sergas, donde don Alberto manejaba la cuchara a gusto.
El colaborador de FAES (la fábrica de ideas del PP), donante y militante del partido de la gaviota, a la sazón presidente del Constitucional, está siendo cuestionado por tirios y troyanos y, como aquí no escampa, la justicia se busca “a diez mil kilómetros del crimen : víctimas y políticos se reunirán en Buenos Aires con la juez argentina de la causa contra el franquismo”
Más cerca, a un tiro de piedra, en el juzgado de Cambados paralizan la investigación a Telmo Martín, diputado del PP en el Congreso, pese a que el Supremo ordenó reabrir el caso por supuesto delito urbanístico en un asunto que sufrió diversas vicisitudes, como el extravío de parte de la documentación
Llueve sobre mojado, en el “fogar de Breogán”, cuando nos ofrecen cifras, datos, sobre –por ejemplo– el empleo (en el sector público la Xunta se cargó más de cuatro mil) especialmente preocupante en el sector de la educación con “mil bajas” entre el profesorado de primaria y secundaria.
¿Goteras? La lluvia fina que nos envía el Gobierno que reconoce una deuda exterior de casi dos billones. ¿Goteras? Un diluvio.

Un país con goteras