Melodía de arrabal y otros síntomas

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Ahora, que es la calle la que marca la pauta, la que corona lo efímero, y lo circunstancial, con desparpajo de advenedizo, transformando el arte y la belleza en participativo y casual, tanto, que igual da el ruido ocurrente producido al despegar una cinta de precinto que el talento estudioso, inspirado y perseverante que acomete con maestría y vivo genio las cuerdas de un violín o los acordes sincopados de un piano, es ahora también que los mismos falsarios de su causa abierta, la de sus complejos y sus taritas de iluminados, revientan como plaga de bichos cuando se les descubren las vergüenzas de sus limitaciones, de sus torpezas, de sus ocurrencias de barato, de su siniestra brutalidad, también, que es todo uno y lo mismo. Dices que no me entiendes, que no sabes qué digo, pero Arrabal sí lo sabe, y Quevedo, por ejemplos ilustres, y tutti quanti, y desde luego el alma de infantes que dice España, y Occidente, y la libertad, antes de que se te ocurra ir más allá de la cuenta en la almoneda de tus rifas políticas. 
Genial, geniol, evasivo y directo, ahora que lo leo, tramposo y descriptivo, Arrabal, siempre tango, y tongo, siempre Arrabal… Y es que hay que refugiarse, claro, allí donde no llegue la insidia acechante, vulgar y sucia que persigue el talento creador y la excelencia superior del ingenio.
 A ver, cómo te digo, bonita, que bonita no es bonito sino bonita, y sólo bonita, eso sí, claro, si el aspecto lo aconseja, que no siempre. Por ejemplo, no podría yo decirte qué bonito eres, por muy vicepresidenta que seas de este gobierno de la señorita pepis, o sea, tendría que decirte bonita, si te lo dijera, y no bonito. Sin embargo, si tú estuvieras por ventura acompañada, que no acompañado, de alguien al que pudiera calificarse de bonito, entonces podría yo, refiriéndome a los dos, a vosotros dos, a ti y a él, deciros sin rubor gramatical y con gozoso júbilo, eso, ya lo estás pensando tú solita, lo ves, mira qué bien, eso, justamente eso …Bonitos. Que no bonitas, que ya sería así, en femenino, aplicable a otros supuestos que estoy seguro ya conoces, y hasta incluso, fíjate, a otros en el que una cierta ambigüedad andrógina aconsejara coloquialmente…, pero quita, quita, qué manera de liarte, ay, por favor. Nada, lo dicho. Bonita, bonito, o viceversa. Y si nos referimos a los dos, ya sabes, bonitos, sólo bonitos. Bonitas no, recuerda. Bonitas sólo en el caso de que seáis dos mujercitas, y no sólo, claro, las que imaginó Louisa May Alcott, allá mediado el siglo XIX, que ya nos cuadra muy lejos. 
Ah, otra cosita, dile a tu cuate, el presi de la cosa, que España no se toca. España, eh, digo, no Españo, no vaya a ser… Que España no es paño de lágrimas, ni conviene que lo sea … 
 

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