FERNÁNDEZ ALBOR

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Del multitudinario ágape que el día 12 celebró el Partido Popular, destaca con luz propia –por su rigurosidad, don de gentes, elocuencia y saber estar– el patricio gallego, Don Gerardo Fernández Albor.

Solamente tiene 94 años de edad, y aquel notable aviador de la Guerra Civil española continúa siendo un prócer de los que ya quedan pocos. Un caballero de una pieza y un defensor de Galicia como la copa de un pino.

Ahora, no sólo el PP, sino todos los partidos deben hacer suya la palabra de Albor:  “¡Sentidiño!”

 

A los diferentes oradores que amenizaron la comida, hay que sumar, con letras de oro, la intervención, clara, sencilla y rotunda de don Gerardo, genio y figura, que regaló los oídos de los asistentes con una oratoria digna del que fue extraordinario primer presidente de la comunidad autónoma gallega.

Se cumplían tres años de la victoria en las urnas del PP en Galicia. Y se quiso homenajear al actual presidente, Núñez Feijóo, quien también habló, con sorna, facilidad de palabra y hasta enviando “discos dedicados”.

Por los amplios comedores de Espacio Coruña resonaron las palabras, no exentas de intención, del mandatario gallego. Si hablamos de 5.000 personas, no exageramos. Tal fue la asistencia. Digan ustedes conmigo que el precio del cubierto resultó prácticamente más barato que encender la lumbre en casa para cocinar la comida.

Sea ello lo que fuere, allí estaban cinco mil bocas, que no sólo comieron, sino que vitorearon al presidente comprendiendo que le ha tocado guiar la nave en momentos de máxima dificultad y que lo hace con valor y energía, toda vez que Galicia es la que mejor ha hecho los deberes. El ambiente del ágape fue cordial, relajado y agradable y gratificante.

Estuvo el alcalde de La Coruña y alcaldes y alcaldesas comarcales, así como asistentes que representaban a todo el abanico de clases sociales. También habló el presidente de la Diputación, que sabe de sobra con quién se juega los cuartos. Perora bien este político. La organización de la comida resultó metódica, puntual y calurosa en lo anímico. Ahora, no sólo el PP, sino todos los partidos deben hacer suya la palabra de Fernández Albor: “¡Sentidiño!”.

FERNÁNDEZ ALBOR