Una empanadilla con fundamento

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UNA empanadilla y una cámara de seguridad acabaron con doce años de trabajo. Una empleada de un centro comercial de Córdoba se comió una empanadilla en su horario laboral, la grabaron y la pusieron en la calle. El juez ha dado la opción a la empresa de que la readmita o la indemnice con 19.000 euros y ha declarado nula la filmación, pues se hizo sin el consentimiento de la mujer. Dos conclusiones: primera, evidentemente no se trataba de una empanadilla de Móstoles y segunda, ¿qué ocurre si al atracador de un banco lo graban las cámaras de seguridad sin su permiso?

 

Una empanadilla con fundamento