LA FORJA DE UN SUMISO

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Comprar puntualmente a un hombre no esconde misterio, todos tenemos un precio; sin embargo, alienarlo y alinearlo con nuestra causa requiere un proceso más complejo. Llama, por ello, la atención la fabulosa legión de hombres que escoltan las distintas facciones del tripartito ideológico del país. Buscando entenderlo tomamos como ejemplo, podía ser cualquier otro, una periodista joven que alcanza, generalmente por su valía, el éxito y de su mano a crear opinión.

Esta persona tiene, como es lógico, un sesgo ideológico que le aproxima a uno de esos grupos sin que ello le impida mostrarse imparcial y crítica con aquello que le dicta la razón. El grado de independencia demostrado le convierte en sospechosa para todos. Comienza entonces la cacería, uno de ellos provoca a través de presiones y de prebendas que pierda la posición laboral. Apartada de ese sano prestigio se siente desorientada, debilidad que es aprovechada de inmediato por el adversario del verdugo que acude en su auxilio y, en aras de reparar la injusticia, la ficha para su grupo.

Ella accede y se incorpora en la convicción de encontrarse por fin en su sitio sin reparar que está en el que han dispuesto para ella. A partir de ahora ya no será sino una parte de ese todo que la ha sumado a una causa común, la del partido al que apoyan. Su misión se centrará, por tanto, en dotar de discurso las tropelías discursivas o ejecutivas de esos sus protegidos protectores.

LA FORJA DE UN SUMISO