Banderas, rojo y gualdo

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Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Cultura y portavoz del Gobierno, es además barón de Claret, una condición que la progresía considera la clave de su ascenso en el PP. Durante la rueda de prensa posterior al último Consejo de Ministros anunció la bajada del IVA del cine y añadió a continuación que esperaba que ese recorte sirviese para que no lo recibiesen a tomatazos en el festival de San Sebastián. Dicho y hecho, no solo Donosti no se pareció a Buñol, sino que regresó a Madrid henchido de espíritu patrio, pues entregó el premio Nacional de Cinematografía a Antonio Banderas y el actor aseguró que el concepto “nacional” es lo que daba sentido al galardón y que sigue creyendo en el proyecto común que es España. A lo mejor en los títulos de crédito de su próxima película hasta figura como Antonio Banderas de España, pero también esa declaración con la que demuestra que tiene un par y una cabeza bien amueblada seguro que hace que muchos directores dejen de contar con él. Siempre les quedará Willy Toledo.

Banderas, rojo y gualdo