Esquivar una nueva tormenta

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Después de visto lo visto; después de haber dicho y repetido que está haciendo cosas que no le gustan, que van incluso en contra de solemnes promesas electorales, no sé cómo el presidente Rajoy todavía se atreve a asegurar que en 2013 no habrá nuevas subidas del IVA e IRPF.

Tal vez se manifieste así para –de momento- tranquilizar o sosegar levemente a una opinión pública que no ve la salida del túnel, que comprueba en sus propios bolsillos cómo todos los precios suben y que se rebela ante el hecho de que “los de siempre”, las clases medias y bajas, sean quienes en mayor medida están sufriendo los costes de la crisis.

Pero con una economía estancada, con unos ingresos tributarios consecuentemente a la baja, con grandes Administraciones públicas endeudadas hasta las cejas, con unas comunidades autónomas –propias y ajenas- que hacen de su capa un sayo a la hora de aplicar las reformas, y con una zona euro que lleva meses sin resolver nada, muchos temen y con razón que los pronósticos de Rajoy se queden en eso: en un puro brindis al sol.

En esta clave de incertidumbre y de evitar encontrarse en medio de un previsible nuevo avispero habrá que interpretar el adelanto de las elecciones en nuestra comunidad autónoma. El presidente Feijoo ha intentado explicar públicamente la decisión sobre la base de una serie de argumentos menores, que ayudan, sí, pero que no justifican por sí mismos la convocatoria.

Para no pocos observadores, sin embargo, la gran razón de la llamada a las urnas para dentro de un par de meses es la duda e incertidumbre que se cierne sobre el futuro inmediato. Unas elecciones en plena crisis económica y social, con una opinión pública de uñas y unas calles en ascuas pueden resultar demoledoras.

Desde su lógica hace, pues, bien el presidente de la Xunta al evitar en lo posible lo peor de la nueva tormenta. La gran baza que de su mandato podrá ofrecer –y no es poco- será el haber manejado con buena mano la crisis en Galicia, el haberse puesto desde el primer día a ajustar gastos y el así poder dejar hoy a Galicia en los primerísimos puestos de las economías autonómicas saneadas.

A pesar de todo, no lo tendrá fácil. No serán pocos quienes castiguen en las siglas que representa al Gobierno de la nación. Izquierda y nacionalistas ya ven en el 21 de octubre la gran ocasión para recuperar el poder. Y saben muy bien que partiendo de posiciones mucho más ventajosas, Feijoo venía contando con la mayoría absoluta en el Parlamento autonómico por un solo escaño. Le hará falta, pues, al PP una enorme capacidad de movilización.

 

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