Combatir los bulos

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as mentiras son algo tan antiguo como la humanidad. Ejemplos de fake news los podemos encontrar hasta en la Roma de los emperadores. Historias como que Nerón nombró cónsul a su caballo favorito fueron propagadas por sus enemigos políticos, pero sobre ellas no hay prueba alguna que demuestre su veracidad, aunque muchos hoy en día se las sigan creyendo. Como este podemos encontrar muchos otros ejemplos.
No es por tanto un fenómeno nuevo y que haya surgido ahora el de los bulos y falsas informaciones. Sin embargo, lo que si es verdad es que las nuevas tecnologías permiten que su difusión sea mucho más rápida y llegue a mucha más gente que antes. Esta propagación viral de estas falsas informaciones que contaminan e intoxican si que es algo novedoso. El poder de la información es muy grande, tanto para bien como para mal. Esto hace que no pocos sean los que exigen de gobiernos e instituciones que se pongan manos a la obra para intentar frenar esta infoxicación. El reclamar medidas a las grandes empresas como Facebook, Google o YouTube, así como a los gobiernos para que pongan freno a todas estas falsas informaciones no puede hacernos olvidar que en último caso nosotros también somos responsables en esta propagación. Es cierto que habrá gente con intereses en engañarnos, pero de la misma manera que Internet ha favorecido que todos estos bulos puedan llegar más lejos que nunca, también lo es que nos ofrece las herramientas necesarias para poder discernir que hay de verdad tras todo aquello que llega a nuestras pantallas.
Muchas veces se trata simplemente de investigar un poco. Sobre todo, no dejarnos arrastrar por nuestros sentimientos. Cuando veamos alguna noticia que nos parezca muy escandalosa, respirar hondo, contar hasta diez y pensarnos muy bien lo que vamos a compartir. Hemos de mirar más allá del titular, comprobar cuál es la fuente y no dejarnos engañar por fotografías que fácilmente se pueden manipular. Y no todas las falsas noticias tienen porque ser negativas. Muchas veces también nos podemos encontrar con bulos que apelan a nuestros buenos sentimientos. Y no sirve eso de que lo comparto por si acaso. Por si acaso, mejor no lo hagas porque a veces puede ser más perjudicial que beneficioso compartir según que cosas. En nuestra mano esta ser parte del problema o ayudar en su solución.

Combatir los bulos