Paseen, escuchen, pregunten

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Ya sé que lo normal es darles un plazo de cien días antes de ponerles delante del examen de los ciudadanos que se preguntan ¿qué hacen? ¿Mejoró esto algo? ¿Se ganan lo que cobran?

Lo que pasa es que a la nueva Corporación Municipal no se le conoce otra cosa que sus emolumentos mientras el personal se juega la vida en las aceras y pierde horas enredado en el tráfico rodado, no observa mejora en la limpieza,  no conoce ninguna medida que mejore la ciudad. Hay una pregunta recurrente: ¿hay guardias en A Coruña? Y si alguien dice haber visto uno hay que preguntarle que hacen. Y es que la doble fila es algo cotidiano, el exceso de velocidad un mal a padecer y la vigilancia de los jardines y parques un sueño. 

Y una vez que tengamos autoridad para hacer cumplir las normas,  hay que legislar sobre las innovaciones en el tránsito: patinetes eléctricos al igual que las bicis, en plena competición con otros “bichos” llamados hoverboard, segqway -  por citar los aparatos con ruedas y motor más conocidos  que, en contra de la actual ordenanza arrinconan,  al peatón. 

¿Que a nuevos tiempos, nuevos avances  hay que responder con nuevas normas, como sucedió con la llegada del coche y del bus desplazando a los carros de caballos? Pues nuestro Ayuntamiento no se enteró. Y lo mismo pasa (sigo recogiendo sugerencias de viandantes que están dispuestos a formar batallón para impedir que le “roben” los lugares por donde pasean por la proliferación de terrazas que han ido “comiendo” otro territorio del peatón. ¿Saben que hay  ciudades que tienen normas y reglamentos donde, solo se permite un número de mesas según el tamaño de la acera? ¿Qué hay abundante legislación para los “aparellos eléctricos”; que en las aceras hay que llevarlos de la mano por las aceras?  ¿Conocen los concejales las legislaciones sobre los animales de compañía que, además de  llevar una chapa que les identifique, pagan un impuesto para contribuir a la limpieza de lo público? Otra de las quejas es la permisibilidad con uno de los problemas que conturban el tránsito: la carga y descarga que, como es normal, tiene horarios y normas.

Al final,  después de muchas reflexiones,  la conclusión es que nuestros regidores no andan por las aceras, no tienen que soportar el tráfico rodado, ni conocen los parques y jardines embadurnados de grafitis. Salgan a la calle, paseen, escuchen.

Paseen, escuchen, pregunten