Una campaña crispada

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Demasiado crispada está resultado la campaña electoral en la que estamos inmersos. Por desgracia, lo que tenía que ser una fiesta de la democracia se ve empañada por la actuación de quienes no quieren aceptar que alguien puede tener una opinión diferente. Y esto sucede no solo en Cataluña, donde se podría considerar como normal debido a la fractura social que han terminado por provocar los secesionistas con sus mentiras constantes y su adoctrinamiento. Los escraches se suceden por toda la geografía patria sin que nadie parezca capaz de evitar que la acción de unos incívicos y violentos permita a los demás expresar sus ideas. En este país somos muy de extremos y el problema es que estos comportamientos no hacen más que tensar las relaciones entre los ciudadanos y, al final, los sentimientos terminan por enconarse todavía más. A este paso vamos a tener que tomarnos todos una tilita...

Una campaña crispada