PRIMEROS ESTRAGOS

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Han pasado dos meses desde las elecciones y seguimos sin Gobierno y con más dudas que certezas de que podamos tener uno tras el debate de investidura de Sánchez. Las reuniones y las declaraciones se han multiplicado, pero nadie se atreve a confirmar si el candidato socialista pueda ser nombrado presidente del Gobierno. Sabemos que el PP insiste en que votará “no” a cualquier fórmula que no pase por un Gobierno de concentración presidido por Rajoy. Al menos no moverá ficha hasta ver qué pasa con la investidura de Sánchez y si éste fracasa que puede venir después.
Lo que sí sabemos son los efectos que la incertidumbre política está teniendo ya sobre la evolución de la economía. De momento, Moodys ha rebajado la calificación de la deuda de España de positiva a estable. También sabemos que muchas inversiones están paralizadas. Los expertos en el sector inmobiliario están percibiendo que se ha ralentizado el mercado de compraventa de viviendas. Y no digamos los desastrosos números que arroja la bolsa y sus consecuencias sobre los ahorros que millones de españoles tienen invertidos en el mercado de acciones. 
Sin embargo, nadie se atreve a especular con lo que pasará. Los datos macroeconómicos no son muy positivos (la OCDE acaba de rebajar al tres por ciento el crecimiento mundial) y el precio del petróleo no da signos de estabilidad. Un panorama que solo nos conduce al pesimismo. 

PRIMEROS ESTRAGOS