NO ES CRISIS ECONÓMICA, ES POLÍTICA

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¿Cómo se puede afirmar que hay crisis económica cuando los ricos son cada vez más ricos? Se frenó la redistribuición de la riqueza, pasando al recorte de derechos reconocidos. Nuestros políticos títeres de los capitalistas cobran más cada vez, despifarran más, trabajan menos, mienten más y no cumplen los programas electorales. Los políticos son los responsables de que miles de familias desahuciadas se queden en la calle con sus niños, al no poder pagar las hipotecas. Los gobiernos tienen el deber de defender el derecho al trabajo y a la vivienda que proclama nuestra Constitución.

No se trata de vagos, es la gente que necesita el país para su desarrollo productivo. De esta riqueza se están aprovechando los poderosos con la complicidad de nuestros gobiernos. Pondré unos ejemplos de lo que pueden hacer los gobiernos: el alcalde de Tenerife paralizó un desahucio de Bankia amenazando con retirar un millón y medio de euros si echaba del piso a una familia.

Cuando fui alcalde de Boiro, en los años 80 y 90, estábamos en crisis económica, fue devaluada la peseta en dos ocasiones; las navieras tardaban cada vez más en volver a llamar a los marineros, que se quedaban sin fondos para hacer frente al crédito del piso y eran sus esposas las que recurrían al alcalde solicitando ayuda. No podían acceder a la beneficencia al ser propietarios de un piso, pero encontré una solución transitoria. Se les contrataba para trabajar de lo que supieran en el Concello, con la condición de que era a corto plazo hasta que volvieran a llamarle. El Concello ganó buenos trabajadores y salvaron el piso. Así se evitaron docenas de desahucios.

Por eso la crisis no es económica, es de políticos; estos al llegar al poder se olvidan de donde proceden, no cumplen sus promesas, se vuelven avariciosos. Demóstenes escribió: “Los ciudadanos fieles que aciertan a dar buenos consejos no podrán, aunque lo desearan, decir siempre las cosas agradables, porque, ante todo, se proponen salvar al Estado, mientras que los traidores no tienen otra finalidad si no adular al pueblo”. Es hora de una nueva ley electoral más participativa y una justicia que castigue los poderosos delincuentes.

NO ES CRISIS ECONÓMICA, ES POLÍTICA