¿Es inocente?

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Veamos: durante veinte años “en la empresa” un cargo de confianza engaña al jefe. Le hace trampa. Se forra. El jefe no se entera.
 Ese jefe ¿puede dirigir un país? ¿Es , incapaz, fácil de engañar, tonto…?, que son, diccionario en mano, otras acepciones de inocente. Tal vez por eso el 85% de los ciudadanos creen que el presidente del PP y del Gobierno no dice toda la verdad y no puede gobernarnos.
Vale. Dice que es inocente y que  no se va. Y asegura que seguirá gobernando, aplicando el mismo programa que ahora y con la misma insistencia.
Veamos: en Italia el fraude fiscal – pongamos que hablamos de Berlusconi- se paga con cuatro años de cárcel. Y ¿cuánto cuesta el fraude electoral..? Recordemos que el señor presidente de España pidió el voto para hacer una cosa e hizo lo contrario.
¿Inocente? Usted ascendió a Bárcenas, le “regaló” un puesto en el Senado y le le mandó  (cuando ya estaba abierto el proceso) recados como “se firme, aguanta o le envió besos a su mujer (“un beso Rosa”) en un lenguaje familiar –la señora se llama Rosalía – que demuestra amistad, conocimiento, camaradería…
Usted, los suyos –desde Floriano hasta Pons, apoyados por su infantería mediática – negaron los sobresueldos, suplidos, adelantos para gastos, que figuran en la contabilidad de Bárcenas y ahora reconocen. Y es que ¿recuerdan? todo era mentira salvo algunas cosas…
Lo lamento, me equivoqué, dijo muy serio.
Nos equivocamos, le contesta el 86% de sus votantes…
Se presenta como víctima de un asunto que huele a podrido y que erosiono la imagen de España. Por cierto: usted ni es el Rey Sol ni es España. Es un político bajo sospecha según las estadísticas más generosas con su gestión. Su itinerario por la política nos deja hoy un país más pobre, más endeudado y más cabreado. España no está  bien, pero mejora.
¿Quiénes? Usted y los suyos. Baja el consumo, se cierran empresas; marchan los técnicos, sanitarios,  investigadores ¡y hasta los futbolistas!
Usted, eso si, se marcha de vacaciones. El mismo día en que (dice tráfico) se van otros dos millones y medio de españoles. Hace  años, eran siete, seis millones. ¿Le hacen reflexionar esas cifras…?
Mire usted: contra lo presumido y lo prometido la crisis financiera nos cuesta treinta y seis mil millones irrecuperables. Y usted de todo esto no es inocente.

¿Es inocente?