Calles accesibles para un barrio humanizado

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La ciudad nace cuando el hombre deja de ser nómada y se hace sedentario, comenzando en el Medievo el desarrollo urbano de Occidente. La ciudad medieval creció apoyada en los fueros y estuvo amurallada, la urbe renacentista derribó las murallas mientras realzaba la arquitectura y las plazas, para llegar a la ciudad barroca que consolida las instituciones ciudadanas.
La ciudad neoclásica recupera las plazas y alamedas, enlazando con la urbe del siglo XIX, caracterizada por el comercio, la industria y la llegada de nuevos trabajadores, hasta llegar a la caótica megaurbe del siglo XX. 
El siglo XXI configura una ciudad que busca un desarrollo respetuoso con el entorno. Los gobernantes deben humanizar la ciudad, mientras que los urbanistas deben restablecer la armonía entre el hombre y su entorno.  
Hoy se buscan ciudades atractivas, que no pierdan su identidad. Ferrol, ciudad recreada el siglo XVIII armonizando en su territorio el casco urbano, el puerto militar y las construcciones defensivas, debe buscar en la Ilustración y el Modernismo su  marca material y cultural, esa señal de identidad que la distinga entre las ciudades de su entorno.
En este contexto es muy importante la deseada peatonalización del barrio de la Magdalena, un asunto donde fracasaron todas las corporaciones municipales desde que empezó el destrozo de la Plaza de España. 
Causas importantes de ello fueron la falta de diálogo desde el Concello, la pasividad de las asociaciones de vecinos (la oficial y la sobrevenida) y la chapuza incontrolada de las terrazas del barrio histórico.   
Hacer peatonal el amplio espacio comprendido entre las plazas de Amboage, Armas y España, las calles Real, Galiano y Dolores, podría ser una solución, siempre que se haga con inteligencia, con diálogo y sin nocturnidad. 
Los inquilinos del Concello deben ser menos prepotentes, hablar con vecinos y comerciantes, encarar los serios problemas del aparcamiento y de carga y descarga, y buscar la solución para la circulación por las calles transversales.
Existe cierta unanimidad en suprimir los absurdos tramos peatonales de las calles María y Magdalena. Es evidente que, por una parte, María y Sol, y por otra, Iglesia y Magdalena deben complementarse con sentidos contrarios de circulación. Hay que acabar con el abuso de las terrazas, que privatizan en calles y plazas un espacio que pertenece a los ciudadanos. 
Estúdiese una buena norma que decida si deben instalarse en medio de la calle o adosadas al establecimiento, sin ocultar los escaparates. Sobre ello hay opiniones encontradas.
Compleméntese todo ello con la mejora y racionalización del transporte público y la solución del aparcamiento para residentes, trabajadores y visitantes. Contrólense y coordínense las numerosas obras urbanas. 
Búsquense soluciones inteligentes para abaratar las indecentes tarifas de los aparcamientos en vez de suprimirlos y habilítense lugares idóneos, que los hay, para aparcamientos disuasorios.
El Concello parece más empeñado en crear problemas que en buscar soluciones. Menos hablar de peatonalización, mejor hablar de accesibilidad y movilidad en sentido amplio, y sobre todo humanizar ese despoblado casco histórico que algunos/as quieren convertir en un gueto para los pocos peatones que quedan. Tengan siempre en cuenta medidas alternativas y escuchen las propuestas de la emergente Asociación de Vecinos de A Magdalena.
Acotaciones de un FTV. Es deprimente la nula atención que dieron los medios de comunicación al importante Congreso sobre Ferrol y Cuba, que tuvo lugar en el Ateneo Ferrolán. 
Contrasta con el amplio relieve dado al nombramiento del anterior presidente de la Diputación Diego Calvo, de ingrato recuerdo en la vida cultural de Ferrol, como delegado provincial de la Xunta de Galicia, o al presunto interés del actual presidente de la Diputación Valentín González por la gestión medioambiental, mientras no se entera de que en dicho Congreso se ha tratado la presencia de la colectividad pontesa en La Habana.
jjburgoa@hotmail.com 

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