ANDANTINO VARIATO

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¿Qué nexo común o relación idiomática puede haber entre Mendelssohn, Jolivet, Rameau y Beethoven? A primera vista no resulta fácil de determinar, aunque a todos les une una fascinación por la búsqueda de lenguajes nuevos, identitarios y una grandísima imaginación compositiva puesta al servicio de una estética intelectual refinada hasta la extenuación. El programa: “Las Hébridas op. 26” de Mendelssohn, “Concierto para Fagot” de Jolivet, “Suite Imaginaire” de J.P. Rameau y para concluir, la “Sinfonía nº 8” de Beethoven.

Este conjunto de obras fueron dirigidas por Lothar Zagrosek, profesional de reputada valía, que entendió hasta los últimos detalles de las partituras y, por momentos, con atisbos de genialidad. Un ejemplo fue la exposición de “Las Hébridas”, conduciéndola por sus secciones de manera inteligente. Esta Obertura, aparentemente sencilla en su desarrollo y partiendo casi exclusivamente de un motivo melódico-rítmico de seis notas, fue creciendo hasta llegar al exquisito fraseo en diminuendo del final de la sección F, donde aparece casi en solitario el clarinete en “tranquillo assai” –intervención genial de Ferrer– con una melodía de belleza y recogimiento infinitos. Este y muchos más detalles fueron la pauta de la interpretación de la obra de Mendelssohn.

El Concierto de Jolivet fue expuesto por nuestro magnífico fagotista Steve Harriswangler. Al margen de su técnica y maneras, en el “Largo cantabile” transmitió una delicadeza e imaginación interpretativa de primer orden. Escuchar un concierto de fagot y orquesta no es habitual; Steve utilizó esta ocasión para ofrecernos algo especial. Técnica, sencillez en escena y delicadeza con el movimiento lento fueron sus argumentos.

No fue tanto de nuestro gusto la Suite de Rameau. Desde hace tiempo la interpretación de la música barroca está sujeta a una especialización por parte de directores y orquestas que la vuelve extraña al oído cuando es una sinfónica la que la interpreta. No obstante, poco que objetar. Muy activo y en estilo el concertino Spadano.

En Beethoven se recuperaron las formas de hacer del binomio OSG–Zagrosek, intuyendo la novena sinfonía en más de un pasaje. Magnífico el comienzo del Allegro vivace, alternando con claridad las partes rítmicas con puntillo de las melódicas, marcando la diferenciación dinámica entre pianos y fortes.

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