EN PROPIA CARNE

|

Tanto hablar del mal estado de nuestras calles y del riesgo creado para todos los vecinos, (muchos ya sufrieron caídas y las consecuencias) y, miren por donde, ahora me tocó a mi y, de rebote, a mi nieto. Confluencia de las calles Pontevedra y Ourense. Tropezón con una elevación del pavimento y allá voy al suelo y provocando la caída de Alejandro. Consecuencias: el niño un dolor fuerte en el tobillo derecho; yo, menos mal, sólo con las rodillas erosionadas y magulladas. Afortunadamente era muy cerca del gimnasio “Tótem” que dirige Leopoldo Cánovas, y nos llevaron a él atendiéndonos con todo cariño, profesionalidad y desinterés, por lo que les estoy muy agradecido. Una caída más con escasas consecuencias para lo que pudo ser, pero que viene a demostrar lo que es sentimiento unánime en Ferrol: tenemos la peor ciudad para andar por ella con un pavimento vergonzoso y peligroso. Lamentable que los millones de los planes E no se emplearan en arreglar este desaguisado.

EN PROPIA CARNE