LA CAUSA

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Cierto es que en el momento de escribir este artículo todavía estoy impactado por el contenido de la sentencia del Tribunal de Estrasburgo; y aún más por la rapidez en su ejecución por parte de la Audiencia Nacional. Me siento asqueado al ver a una  perra asesina saliendo de prisión, cual Marianne envuelta en una ikurriña manchada de sangre. Pero no nos engañemos, la culpa es nuestra; de los españoles, del sentido de nuestros votos en el pasado. La sentencia del TEDH es consecuencia del contenido  del artículo 9.3 de la Constitución Española. Dicho precepto establece la irretroactividad de las disposiciones sancionadoras restrictivas de derechos individuales. En las facultades de Derecho de toda España se nos enseña hasta la extenuación el contenido, extensión e interpretación de un principio general del Derecho por el cual siempre ha de aplicarse la interpretación más favorable al reo. Han sido pues, las legislaciones penales y penitenciarias anteriores al Código Penal del año 1995; y me refiero a la política penitenciaria del PSOE que nos gobernó desde 1982 hasta 1996, las causantes de que hoy en día más de 60 etarras y una docena de asesinos y violadores comunes salgan a la calle. Y el responsable tiene nombre y apellido: Felipe González. No deja de ser paradójico que el mismo presidente bajo cuyo gobierno nacieron los contrasesinos del GAL –por cierto también en la calle– haya sido precisamente él, el responsable de los beneficios penitenciarios.
Y esto es lo que la Doctrina Parot del TS y TC ha intentado remediar y retrasar durante estos años. Es decir, las consecuencias de los errores históricos de los gobiernos socialistas de Felipe González, siendo ya ministro Rubalcaba, nos han explotado en plena cara a principios del siglo XXI. Al hilo de esto, recuerdo que hubo una persona y un partido que en aquellos años advirtieron sobre lo que se nos venía encima. Se llamaba Manuel Fraga y su partido era Alianza Popular. Él pidió suprimir los beneficios penitenciarios generales a los condenados por terrorismo; fue el primero en solicitar la ilegalización de Herri Batasuna o instar una modificación constitucional que permitiese la cadena perpetua.  Si le hubiésemos hecho caso, nada de lo que hoy ocurre nos estaría pasando. Fin de la cita.

 

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