EL FUTURO DE LA CÁMARA

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A punto de cumplir sus 115 años de historia, la Cámara de Comercio de Ferrol parece haber caído en un profundo sueño cuyo despertar depende de la voluntad política y, lógicamente, de la empresarial. En la peor crisis que ha soportado la entidad en tan dilatado periodo, como pone de relieve el hecho de que ni tan siquiera disponga de línea telefónica o que su ya exiguo personal lleve meses sin percibir sus salarios, la aparición de la nueva Ley de Cámaras parece introducir un elemento que aplica una mayor distorsión a tal despropósito. Cierto que la eliminación de cuotas empresariales está detrás de la paupérrima realidad, pero también que, hasta el momento, ni empresarios de la zona de influencia ni los agentes políticos parecen haber incidido excesivamente en su pervivencia. A mayores, pende sobre su futuro la posible invalidación de las elecciones al pleno.

EL FUTURO DE LA CÁMARA