Pablo Iglesias, sicofante casposo

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Sabido es que los políticos nos atizan con medias verdades que no cumplirán nunca. Pero Pablo Iglesias, sicofante casposo, deja chiquitos a todos. Su carrera, desde la Puerta del Sol hasta los platós televisivos, pasando por dineros árabes y venezolanos y orientaciones griegas y tardo leninistas, ha sido meteórica. Un populismo que ha alcanzado cielo con las manos gracias a su verborrea incontenible de ametralladora informal y coletuda. Sin duda nuestro jorifalte acumula éxitos porque no se acatarra, es infalible y tiene la audacia de Pedro el Ermitaño pregonando santa cruzada proletaria. Además la liberación de cualquier servidumbre en un paraíso donde los pobres heredarán la tierra arrebatándosela a una burguesía odiada, liberal, responsable y democrática. 
Iba contra la casta (¿en sus filas figura algún obrero?) y se pasó de castaño oscuro. Mentiroso compulsivo. En 2013 se consideraba provocador, declarándose comunista, y ahora socialdemócrata porque opta a la presidencia del Gobierno con un programa coherente y viable. Ingeniería social de comisario soviético planificando purgas para mantener a Marx y Engels liberales de toda la vida… Las filípicas de Demóstenes y catilinarias de Cicerón palidecen ante semejante individuo y su catadura moral. Cualquier pícaro de nuestro Siglo de Oro, el hipócrita Tartufo de Moliére o el padre Bernardo de “Jardín umbrío” de Valle- Inclán- que parecía una gárgola de la catedral- son héroes de cuento infantil ante este estúpido majadero que quiere descuartizar España y después hacernos tragar sus pedazos. Por eso como En a Marea no aceptan sus siglas ha decidido  no visitar Galicia en la campaña de 26-J. Apuesta sobre seguro. El dedazo marca el camino. Disidentes desterrados a Siberia. Y por encima arengas sublimes al electorado. Calumnia que algo queda. Nos lo recuerda Don Quijote: “Tanto la mentira es mejor, cuanto más parece verdadera; y tanto más agrada, cuanto tiene más de lo dudoso y posible”.

Pablo Iglesias, sicofante casposo