UNA PESADA LOSA SOBRE LA COMARCA

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Los acuerdos suscritos en 2004 por el Gobierno central con Bruselas, que limitan la actividad civil de los astilleros públicos ferrolanos hasta el 31 de diciembre de 2014 –en el caso de la antigua Astano incluso la impiden– está pasando una costosa factura a esta comarca. Lo atestigua el hecho de que la Comisión Europea considere ahora también ilegal toda ayuda pública a la construcción de un dique flotante cuyo principal significado es precisamente el de fortalecer el área de reparaciones de las factorías, la única sobre la que, en la práctica, no caben tantas restricciones. España ha pagado como pocos países la reestructuración de sus astilleros, pero sobre todo en Ferrol y Fene existe desde hace casi treinta años una pesada losa dirigida a imposibilitar toda capacidad de recuperación en la construcción naval civil. Ningún gobierno, pese a lo evidente, ha entendido, ni por supuesto asumido, que el futuro radica precisamente en levantar un veto comunitario insostenible que incluso los más negros presagios amenazan con prorrogar si la acción política de este país no se muestra más contundente. No valen las decepciones ni el desencanto. El verdadero valor del dique flotante se asienta precisamente en la capacidad de oferta de trabajo que representa para la comarca, en especial tras constatarse que la contradicción sigue oscilando sobre los contratos con Pemex. En Madrid reside la verdadera capacidad de decisión para salvar a esta comarca.

UNA PESADA LOSA SOBRE LA COMARCA