Sábanas calientes

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Me jode que critiquen a Pablo Iglesias y su pareja Irene Montero por comprar una vivienda hipotecada a treinta años, mientras Rajoy y su esposa, Elvira Fernández, viven de gorra en la Moncloa, a pesar de que Rajoy cobró entre 1997 y 2010 trescientos setenta y tres mil euros ensobrados procedentes de la caja “B” del Partido Popular, según dijo Bárcenas al juez Ruz, sin contar más de 20.000 euros en trajes y corbatas. Parece que esto se olvida o no importa. Y  tampoco que Rajoy llame por la cosa catalana a Pedro Sánchez (criticón montaraz de Iglesias y Montero pero amigo de Rajoy), del PSOE, segunda fuerza con cinco millones y pico en las elecciones de 2016, excluya a Pablo Iglesias, de Unidos Podemos, tercera con casi cinco millones de votos, pero llame a Albert Rivera (otro criticón), de Ciudadanos, cuarto con solo ochocientos y pico mil. Esto prueba que Rajoy y Sánchez quieren volver al bipartidismo con la cohabitación de Rivera, al que no importa en que  “cama” se acueste, ni con quién.
 

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