Ferrol ¿hasta cuando?

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En frecuentes viajes a Vigo, tengo la oportunidad de contemplar el nuevo tercer carril del Puente de Rande, un alarde de  ingeniería y una muestra de capacidad inversora, 240 millones de Euros
En el trayecto, por la misma autopista, se pude disfrutar también de la nueva ampliación de la circunvalación de Santiago (96.460 habitantes), en algunos tramos hay cinco carriles en cada sentido; creo que ni en Madrid (3.182.000) hay vías de más capacidad. El coste fue de 88 millones
Si circulamos por A Coruña, podemos utilizar la famosa Tercera Ronda que se viene a sumar a las otras vías vertebradoras de la capital. Solo un tramo de 4,2 kilómetros necesitó una inversión de 144 millones.
Saliendo de Galicia puede resultar interesante fijarnos en una ciudad cercana como León (125.000 habitantes, Ferrol y Narón juntos) en pocos años se la dotó de tren de alta velocidad, por supuesto está comunicada por una buena red de autovías y además se le dio un empujón a su aeropuerto, 80 millones de inversión para unas instalaciones que están a dos hora en AVE y poco más de tres por autovía de Madrid. Las consecuencias saltan a la vista: 36.000 pasajeros al año, donde se planifico una terminal para 1,5 millones; buena muestra de cómo se invierten los impuestos.
Aunque a esta urbe le tocaron más loterías. Por decreto se estableció en ella las sedes del Instituto Nacional de Ciber seguridad (Incibe) –más de 100 puestos de trabajo– y el Centro de tratamiento de denuncias automatizadas de la DGT, (CTDA) prácticamente para toda España. Finalmente también ganaban el centro de control de tráfico de alta velocidad ferroviaria para todo el norte, incluyendo Galicia, pero parece ser que esto quedo en el aire al acabarse la lotería, es decir el “reinado” del Presidente de Gobierno que pasó en esta ciudad su juventud.
¡Será por dinero! Las ciudades comentadas han sufrido la generalizada crisis que azotó al país, pero solo esa. Ninguna se vio afectada, además, por una crisis particular de su tejido productivo, como ocurre aquí.
Ferrol se creó por intereses del Estado y también por intereses del Estado se hundió. Uno de los sacrificios ofrecidos a Europa fue la industria naval, siendo Presidente de Gobierno un señor de la misma ideología que el antes mencionado.
 En vez de hacer una apuesta de futuro buscando industria alternativa y aprovechando instalaciones y el know how de la zona, se limitó a subvencionar generosas prejubilaciones que fueron la tumba de una ciudad que asistió en los años siguientes al éxodo de las nuevas generaciones. En la mente de todos está el padrón de habitantes.
A esto hay que añadir una insolidaridad apabullante de la clase política, a una ciudad con doble crisis, que lejos de arbitrar alternativas demostró el nulo interés por sus ciudadanos: última en tener hospital de la Seguridad Social, ahora obsoleto por ser el único que no se amplió y rehabilitó. Última ciudad en contar con autopista y una situación ferroviaria de terror; la vía convencional sin mejoras desde su inauguración –hace un siglo– y la vía estrecha desmantelada en recursos materiales y humanos.
Una situación matiza más la discriminación; desde años se nos vende la eliminación del talud de As Pías para convertirla en una avenida vertebradora de barrios. Nunca arranca. El presupuesto es de ocho millones –comparemos con los mencionados- pues aun así la actuación, en poco más de un kilómetro, se ha dividido en dos tramos de cuatro millones para dilatar más la inversión. Por supuesto ninguna fuerza política local rechista.
Cerrando el capítulo de cifras, unas muy elocuentes que muestran la realidad al margen de las promesas políticas. El ranking de licitación pública en el pasado 2.107 en las siete ciudades lo lideró A Coruña con 68,9 euros por habitante y año, lo cerró Ferrol con 14,39. 
Siendo prácticos no busquemos culpables y sí soluciones. Por lo analizado al comienzo está claro que no es una cuestión de dinero y sí política y de voluntades. Evidentemente desde fuera nadie va a regalar nada, cada uno intenta llevarse la mayor porción del pastel llamado inversión pública.
La situación no podrá cambiar hasta que nos demos cuenta de la necesidad de encontrar un alcalde, verdadero líder, que deje de hacer política del signo de su partido y logre la unión de todas las fuerzas para encabezar la justa reclamación de una solución. La búsqueda del líder es cuestión de los paridos, la elección es cuestión del voto de los ciudadanos.
 

Ferrol ¿hasta cuando?