Más ópera

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No se podría decir más ni mejor sobre el Barbazul de Bartók y la Suor Angelica de Puccini de lo que el célebre compositor Juan Durán expuso en la conferencia previa a la interpretación de ambas óperas en versión concierto dentro de la programación de temporada de  “Amigos de la Ópera” de A Coruña, entidad presidida actualmente por la ferrolana Natalia Lamas, todo un referente musical. Interesantes reflexiones expuestas por un profundo conocedor de la literatura musical en sus dos acepciones: teórica y práctica, con las que aproximó a dos compositores en principio muy diferentes estableciendo el nexo común de una fecha, 1918, en la que se estrenan las obras en cuestión, si bien con suertes muy diferentes: Mientras Barbazul se considera imposible de escenificar, Suor Angelica debuta a lo grande en el Metropolitan de Nueva York.
¿La fuerza del melodismo del creador italiano cuya vida transcurre enraizada en la plácida Tosacana? Cierto es que ambas óperas presentan potentes atmósferas dramáticas, fuertes personajes femeninos, sutilezas orquestales y gran expresividad melódica. Elementos que extraídos de su contexto global y presentados en pequeños fragmentos nos pueden hacer dudar sobre la autoría de los mismos –algo que Durán hizo fehaciente a través de una cuidadosa selección de audiciones–. 
“Conocemos a Puccini pero… ¿conocemos a Bartók?”. Esta es la pregunta que el conferenciante lanzaba al receptivo auditorio para después introducirnos en eclecticismo del mundo de las “vanguardias”, esas que surgen cuando el orden mundial se desbarata y comienza la Gran Guerra que tanto va a incidir en el mundo del arte. Un repaso sucinto pero esclarecedor a través de la geografía europea y sus compositores, en el que no faltó Galicia con Baldomir y su Maio Longo, que sirvió de ejemplo musical  en versión orquestada de forma sublime por el propio Durán. Paso ligero y audaz el de nuestro conferenciante que acabó con una reflexión compartida: “son los maestros del pasado los que enriquecen el presente”. Un presente en el que el Maestro Durán brilla con luz propia.

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