RECUERDO INFANTIL

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Recuerdo que, de muy crío, mi madre (castellana de Betanzos o gallega de Valladolid), como “no se trataba” con el idioma inglés, al actor Richard Weed Widmark (Richard Widmark en Hollywood), le llamaba “El Cínico”.
La razón era que, al tal Widmark, en sus primeros tiempos de actor muy secundario, siempre le caían papeles de canalla. Lo mismo era un vaquero matón que disparaba a traición, un policía corrupto que trabajaba para la Mafia, que el gánster cabrón que te sonreía mientras te llevaba por delante. No lo negaré: a mi madre le caía más mal que dios. No lo tragaba. Aunque después Widmark subió en el escalafón (hasta fue protagonista de alguna película de renombre, y le cayeron papeles de héroe y todo), para mi madre nunca dejó de ser: “El Cínico”. Y de ahí no la desmontó ni Dios. Cada vez que veo en la tele a Mariano Rajoy sin ningún motivo racional, sin venir a cuento, me acuerdo de Richard Widmark.

 

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