UNIDAD DEL DOLOR

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La situación en la que se encuentra una anciana, vecina de Serantes, que lleva siete años a la espera de ser atendida en la Unidad de Dolor plantea cuando menos serias incógnitas sobre la actuación administrativa. Cuando la mujer solicitó tal prestación en 2006 todavía andaba ayudada por un simple bastón. Hoy se desplaza en silla de ruedas. Dilucidar los motivos por los que hasta el pasado año no se atendió a sus peticiones, aunque sin que llegase a aplicársele tratamiento alguno, es una cuestión que reclama la máxima atención y la necesaria prioridad. Sus reclamaciones solo encontraron hasta entonces una única respuesta: espere.

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