REVISIÓN

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Ya es un hecho: la decisión del Gobierno de recortar los sueldos de las cúpulas de las cajas con ayudas entre un 75% y un 80% obliga a las entidades a revisar a la baja los salarios de toda su directiva, no solo de los miembros del comité de dirección. ¿Qué ocurre? Que algunos de estos ejecutivos rebasan los límites y, en otros casos, que tras la reforma su sueldo se igualaría al de los presidentes o directores generales. De entrada, fijémonos en lo que nos atañe a los coruñeses.

Vamos a fijar nuestra atención en Novagalicia, donde su presidente y consejero delegado, José María Castellano y César González Bueno, tienen que reducir su sueldo en dos tercios, hasta 300.000 euros.

La entidad, así, se ve afectada, ya que hay directivos, como José Venegas, que cobran cerca de 500.000 euros. Otros seis reciben cada año entre 250.000 y 350.000 euros.

Como ya sabemos, NCG Banco, ha presentado una propuesta a los sindicatos para recortar el sueldo de su plantilla entre el 4% y el 20%. La medida se aplicará por tramos, partiendo de unos ingresos mínimos de 25.000 euros al año. Me consta que esta reducción es un golpe a los bolsillos de los miembros de las antiguas Caixa Galicia y Caixa Vigo, acostumbrados a nadar en la abundancia, en aquellas épocas de vacas gordas, con todo, y si el proyecto se lleva a cabo, estos empleados seguirán teniendo un sueldo digno que para sí quisieran muchos otros ciudadanos.

Castellano está haciendo un esfuerzo digno de aplauso para salvar una nave que sus antecesores se encargaron a conciencia de que fuese directa a zozobrar. Por bien de Galicia, esperamos que lo consiga.

El Gobierno viene preparando la orden ministerial que va a detallar las fórmulas para aplicar la rebaja en los sueldos de las cúpulas y definirá a qué directivos de las entidades afecta la medida. El desarrollo de la orden ministerial está en marcha y se pretende precisar más el término directivo. Los recortes no afectarán solo a los ejecutivos de primera línea. Las entidades afectadas lo van a tener complicado. No tendría sentido que un presidente perciba, por ejemplo, 600.000 euros y la diferencia de sueldo con ejecutivos de dos, tres o incluso cuatro escalones inferiores sea mínima.

Claro está que estas cifras con mareantes, pero, hasta la fecha, venían siendo muy reales para aquellos felices mortales que con mayor o menor mérito las han venido recibiendo. Pero la crisis hemos de soportarla todos.

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