El alcalde 2.0 se deja seducir por los gustos yanquis

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El coruñés que gobierna Santiago, Martiño “2.0” Noriega, es un hombre desconcertante. En su momento aseguró que los okupas de Eskarnio y Maldizer eran hombres santos. Pocos días después el juez los desahució de su guarida de la Algalia y ellos demostraron lo acertado que era el juicio del alcalde quemando contenedores y atacando con palos, piedras y bolas de acero a la Policía. Pero si sus juicios de valor suelen estrellarse contra la realidad, también sus planes imperialistas entran en contradicción con su supuesta ideología. Fervoroso nacionalista de esquerdas –hay quien incluso lo califica de peligroso comunista– siente cierta debilidad por una costumbre tan yanqui como el expansionismo y asegura que ya ha llegado el momento de anexionar los concellos de Teo y Ames al de Santiago para formar “una gran capital”. Solo le faltó exponer su plan mascando chicle y bebiendo Coca Cola. ¡Pobres vecinos de Teo y Ames! ¡Qué mal futuro desea para ellos el jefe de la Marea del Sar! ¿O será que tiene tan pocas esperanzas para las municipales que ya se ha lanzado a la precampaña en plan salvaje? Pues hasta puede que sí.

El alcalde 2.0 se deja seducir por los gustos yanquis